viernes, 19 de febrero de 2010

Racismo en Perú (artículo de fondo)

Desde la época de la colonización española en Perú, hubo fuertes manifestaciones de racismo. Alberto Flores Galindo escribió en 1988: “En el Perú nadie se definiría como racista. Sin embargo, las categorías raciales no sólo tiñen sino que a veces condicionan nuestra percepción social”.

La invasión y dominación española generó en el Perú el racismo colonial. Dividir la sociedad entre una República de Españoles y una República de Indios, significó partir a la sociedad por el origen de los hombres. Esta visión también se ejerció sobre los negros quienes llegaron como grupo social adscrito a los españoles y por lo tanto, en la sociedad colonial pasaron a formar parte del sector dominante pero, como un apéndice, sin poder.

Mientras los nobles españoles vivían con su grandeza (de explotar a nuestros indígenas), los de menos poder económico también vivían con las comodidades del caso. Hasta los españoles más pobres tenían más valor que un indígena que venía de la antigua nobleza inca.

Hoy en día, en Perú existen rezagos de racismo. Esto debe llamarnos a la reflexión, porque no es posible que en pleno siglo XXI, se siga dando esta muestra de inmadurez social.
A nivel psicológico el racismo parece funcionar sobre un mecanismo perceptivo de categorización, que agrupa y segmenta a las personas en categorías distintas; y sobre otro afectivo, que opera sobre el significado psicológico negativo que parece tener para la persona todo aquello que sea extraño (por ejemplo, porque pertenece a otra categoría), complementado a su vez por el significado positivo que tiene para el individuo el poder identificarse con algún otro similar o familiar (por ejemplo, por ser de su propia categoría) y poder así reconocer o proyectar en él sus propios sentimientos narcisistas.
Nuestra sociedad ha ido desarrollándose en un ambiente, donde el color de la piel, ha sido parte del desarrollo de nuestra sociedad, muchos casos se han visto sobre este tema, casos de instituciones privadas, discotecas, clubs, en los cuales se ha puesto de manifiesto estos ataques racistas.

La solución a este problema se encuentra en nosotros mismos. Inculquemos en nuestros hijos los valores del respeto, solidaridad, modestia, sencillez, amistad, amor, a fin de que no realicen en el futuro actos de discriminación de algún tipo.

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